Es una experiencia de desarrollo comunitario en la que 52 familias asociadas, lideradas por mujeres campesinas minifundistas de las veredas Monguí y centro del municipio de Mongua, Boyacá, desde el año 2011 iniciaron un proceso de re conversión productiva, del monocultivo de la papa con prácticas tecnológicas a partir de agrotóxicos, a la diversificación productiva alimentaria mediante la agroecología. Hasta la fecha el 40% de sus asociadas cuentan con fincas biodiversas en sus pequeños predios (menores a 1 hectárea) donde se producen de manera simultánea mas de 70 especies alimenticias diferentes en las que predominan las especies nativas. Las especies nativas alimenticias que cultiva y rescata la asociación corresponden a especies originarias de los ecosistemas de bosque andino, subpáramo y páramo y que son ancestrales en el municipio de Mongua.
Las semillas de especies nativas cultivadas, que se encuentran en vía de extinción corresponden a tubérculos andinos como la papa negra, las chavas y variedades de nabos, rubas, ibias y papas; diversas variedades de cereales como el trigo rojo, la avena, la cebada de raspa, lentejas y arvejas propias de la región, hortalizas como las coles, ademas de la integración de frutales como las papayuelas, brevas, curubas, mora silvestre y uva de monte.
Esta reconversión ha sido posible mediante la aplicación de tecnologías innovadoras en la región, como la construcción colectiva de tanques artesanales para cosechar aguas lluvias y el uso eficiente de esta, mediante sistemas de riego por goteo; la construcción colectiva de invernaderos familiares, donde las mujeres en áreas reducidas producen alimentos de clima cálido, que no se consumían en la zona por ser costosos, con gran diversidad, como el tomate, pimentón, frijol, habichuela, etc, alternados con hortalizas de clima frío y aromáticas, en alturas de 2800 a 3.000 metros sobre el nivel del mar. Estos sistemas, tanto a libre exposición, como bajo invernadero permiten la producción de alimentos variados, de manera permanente y de calidad, logrando para sus hogares la seguridad alimentaria de la mano de la biodiversidad. Desde el año 2015 se han producido excedentes, que han dinamizado el mercado campesino del municipio, con productos de calidad y se ha logrado surtir mercados domiciliarios de consumidores de alimentos producidos orgánicamente en la ciudad de Tunja, lo cual genera la sostenibilidad del proceso.
La asociación campesina Huerto Alto Andino se ha venido consolidando como una organización legítima y como referente a nivel local y regional por los emprendimientos de sus asociadas; integrantes de la asociación han podido dar a conocer sus experiencias a otras organizaciones campesinas del país y ha participado en ferias, intercambios y foros con relación a la seguridad alimentaria y la diversidad. A nivel interno ha habido una mayor consolidación de la organización y de gran motivación a sus asociadas.
En una comunidad donde las principales fuentes de ingresos son por minería y agricultura de papa, que las mujeres tengan ingresos por las venta en el mercado orgánico campesino, representa un mejoramiento en la calidad de vida de las familias.Una dieta alimenticia variada y durante todo el año, genera benéficos en la salud y en la calidad de vida de las personas.