El polen es un producto que puede tener un alto valor y una importancia comercial para el país debido a las propiedades nutricionales y medicinales que comenté. Sin embargo, como ya se mencionó antes, cuando empezamos a trabajar con el polen, teníamos varios inconvenientes debido a la falta de información o a creencias entre los apicultores que hacían que las condiciones sanitarias del mismo no fueran las mejores. Muchas de nuestras prácticas, empezando desde la ubicación y el diseño de las colmenas, hasta los equipos para la limpieza y el secado, hacían que el polen que producíamos presentara mucha suciedad como insectos, piedras, palos, fibras y varroa, que es un parásito de la abeja, y un contenido de humedad que favorecía el crecimiento de microorganismos que dañaban rápidamente nuestro producto disminuyendo su tiempo de conservación. Esto lo observábamos por el crecimiento de hongos, gusanos y polillas, lo que nos causaba muchas pérdidas de producto y de dinero.
Con colaboración de profesionales de la Universidad Nacional detectamos que las causas principales de estos problemas de calidad en el polen eran que el sitio donde hacía el procesamiento no cumplía con condiciones estructurales e higiénicas adecuadas; no siempre se utilizaban los implementos adecuados, como bata u overol, tapabocas y gorros, y en ocasiones éstos tampoco eran muy higiénicos;ni siquiera tenía implementado un correcto lavado de manos como requisito antes de manipular el producto. No había una separación física entre mi vivienda y el sitio de procesamiento, tenía los equipos en un cuarto cerca de mi dormitorio al cual podían entrar los animales domésticos; el secador que utilizaba estaba construido en madera, el cual no es adecuado para procesar alimentos, además de que no nos permitía alcanzar temperaturas adecuadas para el secado del polen. Todo lo anterior atentaba negativamente sobre la calidad del polen que comercializábamos.
Estos problemas de calidad del producto también tenían consecuencias económicas debido a la falta de oportunidades para comercializar el polen con estos problemas a mercados más amplios en la región y en el país o incluso negando la posibilidad de exportar nuestro producto. Esto también acarreaba un problema para conservar grandes cantidades de polen durante tiempos largos, esperando la llegada de clientes compradores, ya que nuestro mercado estaba reducido.
El desarrollo logrado alrededor del polen apícola nos ha beneficiado principalmente en cuanto al mejoramiento de la calidad y conservación de sus propiedades, así como de nuestros procesos operativos.También nos ha permitido mejorar nuestros indicadores de productividad ya que podemos limpiar y secar más cantidad de producto en menos tiempo. Esto nos ha permitido consolidar nuestra microempresa como una entidad líder en procesamiento de productos apícolas, con instalaciones y equipos únicos en el país, con un crecimiento importante en nuestros ingresos económicos, mientras contribuimos al cuidado del medio ambiente y a la conservación y aprovechamiento sostenible de la biodiversidad de nuestra región.
Es bueno mencionar que el impacto positivo sobre el medio ambiente crece a medida que nuestra capacidad de producción aumenta: entre más polen seamos capaces de procesar, mayor polinización realizan las abejas, destacando nuevamente la sostenibilidad de nuestra actividad.
Adicionalmente, el ahorro energético que se ve con los equipos nuevos instalados para procesar el polen, representa un ahorro en el costo de la electricidad utilizada y eso nos beneficia económicamente y permite utilizar ese dinero en otras cosas para el sostenimiento de la empresa o de la economía familiar.