La experiencia propuesta integra a las comunidades campesinas de la zona asentadas ancestralmente entre los 2.500 a 4.000 msnm. Tradicionalmente se ha implementado la ganadería, el cultivo de papa y el cuidado de ovejas y cabras en las zonas de páramo. Y de manera particular, en la zona de robledales se acostumbró en otras épocas la producción de carbón de leña, afectando significativamente los bosques de la zona. En dichas actividades primaba el criterio de la productividad con miras a garantizar la generación de ingresos para suplir las necesidades básicas de cada familia.
A partir del año de 1993 cuando se constituye el Santuario de Fauna y Flora Guanetá Alto Río Fonce, cómo área protegida de Parques Nacionales Naturales de Colombia se inicia el proceso de conformación de la zona con función amortiguadora del Santuario. En estos 25 años se ha ido fortaleciendo y cualificando la relación entre Parques Nacionales Naturales y la comunidad local, con el propósito de construir alternativas que permitan mejorar las condiciones y la calidad de vida de los habitantes de éste territorio y conservar y proteger el ecosistema del páramo y del corredor de robles.
En éste orden de ideas, se han implementado prácticas de Ganadería Silvopastoril que incluye:
- Aislamiento de fuentes hídricas y de bosques
- Banco de leña
- Instalación de cercas vivas, división de potreros, siembra de árboles en los potreros
- Mejoramiento de praderas, banco de forrajes, ensilaje
- Instalación de bebederos y plantas eléctricas
- Rotación de potrero
Todo lo anterior ha permitido aumentar la carga de animal por hectárea y disminuir la erosión y compactación, aportando al mejoramiento y conservación de suelos. En la actualidad, los campesinos que han adoptado éstas prácticas son considerados talentos locales que están en capacidad de compartir sus conocimientos.
De igual manera, un grupo de asociados ha incursionado en la producción de quesos para darle valor agregado a la leche de la zona, ofreciendo garantías y estabilidad de precios a los productores de leche. Además de la ventaja de ser asociados a su propia planta productora de quesos.
De manera especial, en el Páramo de la Rusia se han realizado acciones específicas para conservar y preservar las 22 especies de frailejones que existen en su entorno, a saber:
- Acuerdos no formales entre los campesinos que tienen una figura de tenencia de la tierra denominada “Derecho a Páramo” y Parques Nacionales para que no lleven el ganado vacuno, ovino o caprino a pastar en dicho ecosistema y tampoco realicen quemas. Lo que ha permitido la recuperación de los frailejonales y la conservación de los reservorios de agua y el sistema de lagunas
- Con el apoyo de Parques Nacionales se cuenta con estudios de algunos sectores claves de páramo tanto en el Santuario como en predios particulares sobre las 22 especies de frailejones, lo que permite que algunos jóvenes hayan adquirido el conocimiento del nombre científico y el estado de conservación de cada especie, lo que los convierte en otros talentos locales, que están en capacidad de argumentar y compartir sus conocimientos a éste nivel
De igual manera, con el apoyo y acompañamiento de Parques Nacionales se ha instalado un vivero en el páramo con el propósito de propagar las diferentes especies de frailejones. Está proyectado montar un “arboretum” o sendero en donde estén las diferentes especies agrupadas y facilitar la labor pedagógica con grupos de visitantes que estén interesados en conocer sobre páramos.
En el propósito de asumirnos como eco-región, se ha desarrollado un modelo de negocios en torno al ecoturismo para aprovechar el potencial que tenemos a éste nivel, pero garantizando que no se pierda el enfoque de turismo comunitario en donde las comunidades locales nos organizamos para ser asociados a nuestro emprendimiento.
La primera situación que tuvimos que enfrentar fue decidir si queríamos abrir nuestras puertas al turismo o no. Entre muchas razones se concluyó que:
- Se tenía todo el potencial para ofrecer turismo de naturaleza
- Que Colombia en general y de manera particular los Departamentos de Santander y Boyacá le están apostando al turismo como alternativa de desarrollo; Y que no convenía esperar a que otras personas foráneas fueran las que aprovecharan los beneficios de ésta actividad.
- Que el turismo es algo que nos une porque puede generar beneficios a todos: tanto al que tiene productos agroalimentarios, como el que hospeda, al que prepara alimentos, al guía, a los artesanos, en fin a todos.
La segunda gran decisión fue fortalecernos como Zona con Función Amortiguadora del Santuario de Fauna y Flora Guanentá – Alto Río Fonce, en la que se integran ecosistemas de páramo, bosque alto andino y bosque andino con alturas que oscilan entre los 4.000 a los 1.400 msnm, articulándonos en la Ruta de Ecoturismo del Alto Río Fonce. Y aprendimos que no basta con tener recursos naturales con potencial turístico, sino que hay que trabajar por convertirlos en atractivos y estos a su vez transformarlos en productos turísticos y por último manejarlos como destinos sostenibles. Durante cinco años hemos estado avanzando en éste proceso, en el cual no nos asumimos como una isla en la zona de páramo, sino que nos hemos ido articulando a las comunidades vecinas que hacen parte de la zona con función amortiguadora y complementamos la oferta de servicios y destinos. Siendo nuestro fuerte el Valle de Frailejones y las Lagunas Encantadas entre los 3.500 a 4.000 msnm, además de los recorridos por senderos de bosques de robles, que a medida que se asciende dan paso a los encenillos, mortiños y agras, bosques de siete cueros como antesala a la zona de frailejones.
Para nosotros es importante compartir con los visitantes los esfuerzos que hemos hecho como comunidad y los retos que hemos asumido para garantizar la conservación de estos ecosistemas. Y es una excelente oportunidad para educar y sensibilizar a los habitantes de la ciudad sobre la importancia de conservar y cuidar los páramos y los bosques altoandinos.
Partimos de un hecho: para poder motivar y entusiasmar a otros, ha sido necesario empezar por nosotros mismos. La necesidad de cambiar nuestras prácticas y acciones nos llevó a redescubrir la riqueza de biodiversidad de nuestro territorio y desde allí darle un significado distinto a nuestra presencia y manera de estar en él. La educación ambiental que hemos recibido a éste nivel por gestiones realizadas por la organización comunitaria para que profesionales enriquezcan y complementen nuestros conocimientos, ha sido pieza fundamental para lograr éste cambio. Apoyados en una posición muy positiva y proactiva de los funcionarios de Parques Nacionales Naturales a quienes no les ha interesado cumplir una función fiscalizadora y coercitiva sino acompañarnos en buscar y construir alternativas comunitarias que disminuyan la presión sobre el Santuario, sobre el páramo y los bosques altoandinos.