La Red de RNSC del Alto Ricaurte nace principalmente como respuesta a los diferentes proyectos mineros extractivos que poco a poco se han ido implementando en el territorio del Alto Ricaurte. En especial en Gachantiva, donde existen dos grandes iniciativas mineras de explotación de calizas para cementeras y empresas de porcelanato. Inicialmente, entre los años 2013 y 2015 se establecieron las RNSC en Gachantiva: Cochahuaira, Furatena y Bellavista. Gracias a la alianza con algunas universidades del departamento y con el Instituto Alexander von Humboldt, se realizó una caracterización biológica de esta tres Reservas, encontrando que albergan por lo menos ⅓ de toda la flora que se encuentra en el Santuario de Flora y Fauna de Iguaque. A partir de esta exitosa experiencia de conservación, un grupo de personas (particulares) inicia una campaña de establecimiento e inscripción de nuevas RNSC ante Parques Nacionales, enfocada a establecer un gran corredor biológico que una las zonas bajas del Alto Ricaurte con el Macizo de Iguaque, y así poder blindar poco a poco de las crecientes iniciativas mineras a los municipios de Gachantiva, Villa de Leyva y Arcabuco.
Esta iniciativa contó con el respaldo del Instituto Humboldt en Villa de Leyva, quien sirvió de enlace con Parques Nacionales para que las nuevas reservas se constituyan. De esta alianza resultaron a la actualidad la configuración de 24 RNSC / 21 de estas ya se encuentran inscritas en el RUNAP. Una vez constituidas las reservas, se realizaron reiterativos encuentros de los propietarios donde se evidencio el activo trabajo que ya se adelantaba en las diferentes áreas, por lo que se decide en 2016 consolidar una red de propietarios de las reservas. Aunado a esto, se integraron a la red antiguas iniciativas de conservación exitosas en la región como es la “RNSC Rogitama” en Arcabuco.
Como producto de esta unión se participo como Red al encuentro del SIRAP Boyacá en la ciudad de Tunja en el año 2016, posteriormente en Paipa en el año 2017, y a la reunión de socios de RESNATUR en 2018. El mayor logro de la red es la nueva iniciativa de creación de RNSC en la región, pues actualmente se colabora con Parques Nacionales para establecer cerca de 26 nuevas reservas en la región. “Como Red de Reservas hemos implementado de forma empírica y a través del saber popular algunos trabajos (científicos) en restauración ecológica e inventarios de biodiversidad.
Ahora tenemos la meta de incorporar elementos de investigación y conservación que contribuyan a las metas nacionales en estos aspectos. Para esto esperamos constituir a las RRSC en “Jardines Botánicos”, lo que nos permitirá documentar la biodiversidad que estamos conservando, hacer restauración ecológica a lo largo de corredores y generar sistemas alternativos de producción que puedan extenderse a la comunidad rural circundante a cada reserva”.
El territorio del alto Ricaurte, donde se enmarca la acción de la Red, comprende una zona biológicamente importante y fundamental para la conservación, ya que hace parte del cinturón de páramo de Guantiva-la Rusia, el corredor de roble más grande del país y con ecosistemas prioritarios de preservación. Parte de estos ecosistemas se encuentran bajo figuras nacionales de conservación como son los Santuarios de Fauna y Flora (SFF) de Iguaque y Guanentá-Alto río Fonce.
El complejo de páramo Guantiva-La Rusia con 120.000 hectáreas, es uno de los 30 complejos delimitados por el Instituto Humboldt. En esta zona se presentan procesos de transformación con una huella humana media y alta. De acuerdo al estudio realizado por Corzo et al. (2017), en el 21 % del área, las prácticas deben estar encaminadas a restablecer las condiciones originales del ecosistema, y el 50% debe destinarse a procesos de rehabilitación, recuperación, y reconversión de sistemas productivos, prácticas encaminadas a mejorar la funcionalidad de ecosistema, y asegurar así la provisión de servicios ecosistémicos esenciales para el bienestar humano.
El territorio del Alto Ricaurte, además de su importancia por la diversidad ecosistémica, es un territorio socio ecológico donde confluyen variadas vocaciones. Un gran porcentaje del territorio (aproximadamente el 80%), está dominado, por fincas campesinas y cultivos de “pancoger”. Sin embargo, al inventario de actores socioecológicos de este territorio, se le suman los neorurales, el turismo comunitario, y las empresas mineras de extracción de arcillas y piedra caliza, siendo estos últimos una fuerte presión sobre la sostenibilidad y resiliencia del territorio.
Es en este contexto geográfico, el grupo de Reservas Naturales de Alto Ricaurte comprende alrededor de 150 ha. distribuidas en un rango de elevación entre los 1900 y 2800 m. Albergan ecosistemas de Bosques Andinos, con dos variantes como son los bosques de robles y los bosques mixtos, y bosques secos montanos, este último ecosistema pobremente representado en las áreas de conservación de carácter nacional y departamental.
Dentro de las reservas se conservan parcialmente microcuencas asociadas a las quebradas La Honda (Gachantivá), La Colorada (Arcabuco), El Roble, Curies (Villa de Leyva) y de los ríos Pómeca, La Cebada, Cane Iguaque, y Moniquirá, lo que les confiere un importante papel en el mantenimiento y mejoramiento de la regulación hídrica de la región.
De 15 de las 24 reservas existen mapas de zonificación, donde se encuentra plenamente delimitado las áreas de conservación, restauración y uso intensivo. Cerca del 35% de toda el área de las reservas corresponde a zonas de conservación estricta, mientras que aproximadamente el 10% (ca. 15 ha) son aptas para realizar prácticas de restauración ecológica. También se encuentran áreas con humedales, riberas de ríos y quebradas y linderos para la implementación de corredores biológicos. Además, están enmarcadas dentro de este territorio prioritario de conservación, crucial en procesos de mitigación al cambio climático, fuente provisoria de agua y otros servicios ecosistémicos fundamentales.
La RRSC del Alto Ricaurte consolida su actividad a través de proyectos transversales asociados a formación ciudadana, soberanía alimentaria, restauración ecológica e involucramientos de las reservas naturales en roles activos de conservación de la flora y la fauna del territorio. Algunas de las reservas actualmente desarrollan iniciativas asociadas a estas líneas de acción, como es el caso de la reserva natural de Cochahuaira, que es un centro de formación ciudadana y de acciones sociales encaminadas al manejo responsable de los patrimonios naturales en el municipio de Gachantivá. La reserva Nido de Águila en Villa de Leyva, adelanta proyectos de soberanía alimentaria, formación en arte y de investigación en gastronomía.
En la reserva Madre Monte se desarrollan proyectos de uso alternativo de la biodiversidad con la producción de mieles en sistemas convencionales y el uso de abejas nativas. La Reserva natural Rogitama en Arcabuco desde hace más de dos décadas es núcleo de investigación en restauración ecológica. Las reservas Jacamaki en Gachantivá actualmente enfocan su actividad en el turismo rural y el potenciamiento de las artes y los oficios locales como alternativa productiva diferente a la minería.
La Red actualmente cuenta con alianzas en investigación con el Instituto Alexander von Humboldt, la universidad Pedagogica y Tecnologica de Colombia -UPTC, la Universidad Nacional de Colombia, así como con ONG’s departamentales como Fundación Arcoíris, Fundación Ecohumana y Asociación Semillas. Esto último ha permitido consolidar algunas iniciativas de investigación y el planteamiento de proyectos para la consolidación de las líneas de acción propuestas. De igual manera estas alianzas permite el fortalecimiento de las reservas en procesos de formación, articulación y trabajo comunitario.
Aportar de manera participativa a la conservación de la biodiversidad, a propender por la soberanía alimentaria, al manejo integrado y sostenible del patrimonio hídrico, y velar por la preservación del territorio fundamental para el soporte de la provisión de los servicios ecosistémicos; impulsando actividades sostenibles y pedagógicas en y desde las RNSC del Alto Ricaurte, así como en los predios circundantes asociados a las Reservas; partiendo de principios participativos, solidarios y sostenibles, en donde desde el apoyo al trabajo individual, adelantado en cada una de las RNSC / predios aliados, confluye para integrarse en lo colectivo, y siempre en estrecho asocio con las comunidades rurales de la región de influencia.