Los territorios aislados como Bocacerrada, han establecido modelos propios de uso del territorio y en consecuencia de lo anterior, se instalan en la zona esquemas de empoderamiento y apropiación que dan cuenta de la relación comunidad – territorio. Bajo estas condiciones se dinamizan experticias útiles para avanzar en la instalación de procesos de sostenibilidad ambiental del territorio.
Teniendo en cuenta lo anterior, surge la posibilidad de potenciar las experticias que la comunidad ha adquirido en viverismo y restauración de manglar como estrategia de transformación a partir de nuevo conocimiento, e instalación de procesos emergentes alrededor de ecoturismo comunitario bajo los lineamientos de las estrategias de conservación definidas en el territorio a nivel nacional.
A través del proceso de conformación del vivero y el surgimiento del ecoturismo comunitario como alternativa de desarrollo local y garante de la administración sostenible de los recursos naturales, se ha relacionado:
1. La construcción de un marco referencial que se relacionó con la problemática ambiental particular, pero también con el planteamiento de situaciones educativas y didácticas, las cuales se enfocaron en desarrollo de temas como: a) Zonificación de manglares b) Planes de manejo ambiental c) Erosión costera d) Producción sostenible de ostras e) Intercambio comunitario sobre uso sostenible de los recursos naturales. Dichas situaciones educativas, se relacionaron en el marco del plan de manejo de uso sostenible de manglar de Bocacerrada.
2. El trabajo colectivo en torno a la producción de 20.000 plántulas de vivero evidencia las intencionalidades individuales puestas en común y valoradas por los miembros de la comunidad en general.
3. La comunicación oral como mecanismo para la construcción de lectura contextual y el fortalecimiento de actividades ecoturísticas, que favorecen la recolección de información que permite una aproximación confiable al reconocimiento, comprensión e interpretación del territorio y el contexto de la problemática ambiental. Desarrollo de la innovación comunitaria: Se construyó un vivero semipermanente y se dotó de canastas plásticas. Se facilitaron materiales como polisombra, puntillas, alambre, así como gasolina para el transporte de la madera, con lo cual se adecuo el vivero. Construcción: se construyó un vivero de 20 metros por 20 metros de área total, utilizando como estructura de soporte madera de mangle. Con el fin de proteger los propágulos y plántulas de la radiación solar, se instaló techo de malla plástica conocida como polisombra y por los costados se protegió del viento y de los depredadores también. Capacidad: la capacidad para cada ciclo de producción es de 20.000 plántulas. Se utilizan canastas semilleras con conos plásticos de 38 unidades y canales de raíz dirigida. Estas se ubicaron sobre un entramado de varas de mangle, a una altura aproximada del suelo de 1.00m., para protegerlas del ataque de predadores. Tiempo: se estima en 75 días aproximadamente, tiempo en que la plántula esté lista para la siembra en campo. Manejo: la comunidad implementó la siguiente metodología de manejo (tomado de Ulloa Delgado et al 1998 a 1998 b; Sánchez-Páez et. al. 2000 y Ulloa Delgado, 2000) 1. Selección y recolección adecuada de propágulos 2. Recolección de abono manglarico o turba 3. Llenado de canastas semilleras y siembra de propágulos 4. Riego diario y monitoreo de plántulas, remplazando los propágulos no viables.