Desde el año 2007, venimos trabajando en la asociación AKAYÚ programas locales de conservación de los ecosistemas nativos del Guainía. Las Sabanas Inundables de Arenas Blancas, junto con su especie insignia: la Flor de Inírida, son especialmente importantes dentro de nuestros objetivos de conservación ya que hacen parte de la zona Ramsar "Complejo de Humedales de la Estrella Fluvial del Inírida".
A manera de una especie sombrilla (bajo su protección se puede garantizar la protección de muchas otras especies nativas y del ecosistema entero), las dos especies de Flor de Inírida: Guacamaya superba (Flor de Inírida de Invierno) y Schoenocephalium teretifolium (Flor de Inírida de Verano) son de vital importancia para la región, sus humedales, sus diversos habitantes y su cultura tradicional.
Por esta razón en AKAYÚ decidimos emprender esfuerzos e investigaciones para lograr reproducir y conservar estas valiosas especies, junto con el importante ecosistema de humedales al que pertenecen. Tanto así que desde el 2010 hemos venido intentando sin descanso propagar estas plantas ornamentales, hasta lograr obtener hoy en día la primera y única plantación que existe en el mundo de Flor de Inírida.
Con nuestra asociación, mitad indígena, mitad académica, mitad de conocimientos tradicionales, mitad de conocimientos científicos, hemos logrado converger varios tipos de investigaciones hasta sacar adelante este importante programa de conservación productiva de la biodiversidad colombiana.
El principal problema ambiental es un gran deterioro ecológico de las Sabanas Inundables de Arenas Blancas dentro del área municipal. Malas prácticas como arrojo de desperdicios, quemas excesivas y descontroladas y basureros ilegales en las sabanas han presionado las especies de fauna y flora nativa desde hace años. También la tala de árboles, minería, narcotráfico, contaminación de acuíferos y extracción indebida y excesiva de los recursos naturales de las sabanas han sido problemas regionales muy comunes.
Estas adversas condiciones ecológicas, sumadas a las pocas alternativas productivas y de empleo que existen en el municipio de Inírida y el departamento del Guainía han generado ilegalidad y deterioro en el tejido social de muchas de las comunidades e indígenas que lo habitan.
En Akayú hemos logrado consolidar una opción de vida para algunas de las familias indígenas y "colonos" del municipio, mediante la generación de empleo digno, legal y constructivo. De esta forma contribuimos a sanar el tejido social, mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables y a la conservación y protección del ecosistema de las Sabanas inundables de Arenas Blancas. Como ejemplo conciso hemos logrado estabilizar, brindar empleo y salir adelante con varios miembros de familias Sikuani, que llegaron a Inírida hace más de 10 años desplazados por la violencia en el río Guaviare.