Zapatoca es un municipio santandereano de topografía quebrada y biodiversidad contrastante, que comprende desde bosques secos a 350 msnm, con influencia del enclave seco de los ríos Chicamocha, Suárez y Sogamoso (donde confluyen los dos primeros); bosques húmedos -por la influencia del valle del río Magdalena-; hasta bosques andinos y subpáramos, a cerca de 2800 msnm. Su cabecera se encuentra en un valle, que sus fundadores llamaron "El llano de las flores", a unos 1700 msnm. Por iniciativa de algunos particulares, la mayoría oriundos de Zapatoca, desde hace varios años se viene consolidando una iniciativa colectiva, de hecho más no de derecho, de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) denominada en la actualidad como “Red de Reservas Naturales de Zapatoca”.
El pionero en adquirir un predio para conservar sus ecosistemas en Zapatoca fue el geólogo Milton José Rueda Serrano junto con su familia, adquiriendo en 2001 la RNSC “El Páramo-La Floresta”, que tiene una extensión de 320 ha, cubiertas principalmente por robledales y zonas de páramo bajo bastante particulares. Posteriormente, otras personas inquietas por el tema ambiental compraron junto con sus familias otros predios con la intención de convertirlos en reservas. Estos fueron El Naranjito-Nacumal (de 12 ha, comprada en 2009 por Yolanda González y Raúl Rojas, profesores rurales), Traganubes (de 18 ha, comprada en 2009 por Armando Gómez – agrónomo- y Sonia Serrano – técnica en dibujo de arquitectura e ingeniería), y La Montaña Mágica-El Poleo, donde se encuentra la población de palma de cera (Ceroxylon quindiuense) más grande de la zona, (de 86 ha, comprada en 2010 por la Familia Díaz Rueda, motivados por Reynaldo Díaz Rueda, quien siempre había anhelado tener un área para conservar en su tierra natal).
Dadas las intenciones comunes de conservar que había entre los propietarios, se fueron tejiendo y afianzando puentes y lazos de amistad y trabajo cooperativo. Fue así como llegaron otros miembros a la naciente Red, como José Luis Márquez, quien con su familia tenía el predio El Limón (de 20 ha, comprado en 1998), a la cual incentivó para ser parte de las actividades de conservación que se hacían en las demás reservas. Otros predios con intención de convertirlo en reservas por parte de sus propietarios se adquirieron en años recientes, como son Nirvana (de 38 ha, comprado en 2015 por el ingeniero Juan Fernando Martínez), Mamá Bertha (de 67 ha, comprado en 2016 por los hermanos
Gómez Rincón y algunos amigos, incentivados por el agrónomo Armando Gómez, como una forma de recordar la memoria de su madre, oriunda de Zapatoca) y El refugio del oso (de 56 ha, comprado en 2017 por el profesor biólogo Björn Reu y su esposa Corina Buendia). Así las cosas, desde 2014, creció el interés por trabajar en comunidad y compartir experiencias. Aprovechando el talento y la capacidad de gestión de cada uno de los miembros de las familias propietarias de las reservas, algunos de ellos profesionales en diversas áreas, y con el apoyo de especialistas allegados y conocidos, se empezó a trabajar con la figura de la Red de Reservas Naturales de Zapatoca, compuesta naturalmente por “reservistas”, es decir los propietarios y familiares de los mismos.
Desde entonces los miembros de la Red hacen reuniones periódicas en las que se discuten temas y proyectos de diversas índoles, siempre motivados por ofrecer alternativas al deterioro de los recursos naturales del municipio y la problemática ambiental mundial creciente; así como para fortalecer los procesos de conservación y restauración en las reservas con el apoyo técnico y científico de diferentes instituciones del sector ambiental y de la academia, particularmente por parte de la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Industrial de Santander.
A la fecha se cuenta con un total de ocho reservas (algunas registradas oficialmente) que hacen parte de esta iniciativa y que suman cerca de 620 ha en extensión, todas ubicadas en zonas de bosques andinos y alto andinos de Zapatoca, con una riqueza biológica particularmente rica y poco explorada. Algunas reservas son habitadas por sus propietarios y otros tienen la proyección de hacerlo, dado que la mayoría vive en el casco urbano del municipio. Para esto se está trabajando en desarrollar modelos de conservación-producción, implementando proyectos productivos que permitan la actual (o eventual) residencia continua en las reservas, así como el disfrute, control y vigilancia de las mismas.
Algunas de las actividades con fines productivos establecidas en las reservas han estado relacionadas con la apicultura, los cultivos orgánicos, la educación ambiental a través de visitas guiadas a diferentes grupos, procesos de bienestar en contacto con la naturaleza y el aprovechamiento de especies exóticas como pinos y eucaliptos, entre otras. También se ha experimentado con técnicas de bioconstrucción en superadobe y adobe con tierra de la zona, para mostrarle a propios y extraños la comunión con el ambiente y una forma responsable de construcción, fácilmente replicable. Un objetivo tácito de la Red es el de ampliar las áreas de conservación, incluso invitando a otros particulares a vincularse para poder promover corredores naturales que permitan el flujo natural de la fauna y la flora de estos ecosistemas.
El trabajo mancomunado de los miembros de la Red, manifestado en la permanente preocupación por las fuentes hídricas o en la adquisición y preservación de predios importantes para el municipio como el predio Rastrojos (de 600 ha de extensión), cercano a la RNSC El Páramo-La Floresta, recientemente adquirido por Parques Nacionales Naturales para anexarlo al PNN Serranía de los Yariguíes, -permitiendo que Zapatoca por fin tenga una pequeña parte en este importante parque-, ha hecho que la mayoría de eventualidades ambientales del municipio sean consultadas con ellos, por parte de la Alcaldía, otros particulares y por entidades ambientales como el mismo Parques Nacionales Naturales. Muestra de ello es que en 2015 la Administración Municipal de Zapatoca otorgó el reconocimiento social, cultural, ambiental y deportivo, y declaró como “hijos ilustres” a dos miembros de la Red: Reynaldo Díaz Rueda (Decreto 007 del 10 de enero de 2015) y a Milton José Rueda Serrano (Decreto 008 del 10 de enero de 2015), por su ejemplar defensa y admiración por la naturaleza.